EL BARRIO DE LAS RANAS,LAS LATAS Y LOS CORRALES VIEJOS

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Buenos Aires Sos.- Julio 2009.- (Por Daniel Aldave).- A lo largo y a lo ancho, el barrio de Parque de los Patricios o como se le llamara antes el “barrio de las ranas”,“de las latas” o de los “corrales viejos” caracterizado por los mataderos de vacas, como bien lo enuncia en sus descripciones Esteban Echeverría, en su libro “El Matadero” escrito en 1838.

Las diferentes realidades conforman a este barrio con sus diferentes calles, iluminadas del lado norte de la Av. Caseros y al sur, oscuras, con sus fábricas o lo que queda de ellas, como una imagen de dos barrios que hacen uno y que a su vez, podríamos decir, que no todos los caminos conducen a Parque de los Patricios si nos ubicáramos en cualquier punto de la ciudad de Buenos Aires, como muestra de que el sur existe .

 Y para remontarnos en el tiempo y demostrar que el sur tiene historia, Parque de los Patricios, barrio que ha acuñado a tantas personalidades de la cultura popular, como a Guillermo Barbieri que bien supo acompañar con su guitarra a Gardel, o a Enrique Discépolo conocido como Discepolín, el hombre que con su puño llenó de poesía al tango, o a Jorge Rial, autor entre otras, del vals criollo Rosas de otoño.

Ese barrio que acobijó a la bohemia de Buenos Aires con sus cafés como el  «Benigno», ahí donde la noche era espectadora de las risas de los juegos de mesa que compartían González Castillo, Homero Manzi, Celedonio Flores, o el café «El Globito», en Rioja y Caseros, con más de 50 años de funcionamiento.

Irnos de esa esquina y no mencionar que allí vivió y murió Juan Manuel Fangio, quíntuple campeón munidal de Fórmula 1, sería un atropello a la razón, como lo intentó ser el movimiento, que se generó con el «Bermellón», donde pintores como Quinquela Martín, Fortunato Lacámara, Onofrio Pacenza o Atilio Malinvierno, sellaron al  barrio de identidad.

Y si hablamos de pesos pesados que llenaron de identidad a Parque Patricios decomos también «Ringo» Bonavena, el boxeador que se inició en el club Huracán y que supo derribar al mítico Mohamed Alí en  el Madison Square Garden.

Y si de Huracán hablamos, J.Newbery, su fundador, el ingeniero y aviador, estaría orgullosos que así lo hagamos, que mencionemos al club Atlético Huracán, el club que vió en sus filas al tercer goleador máximo del futbol argentino, Herminio Massantonio, o el «René» Housseman, al «Pitón» Ardiles, Brindisi y tantos otros. Club e institución que late en el corazón de vecinos/as y que por toda la Argentina sella al barrio por donde pasa el Huracán.

Si de instituciones hablamos, se debe mencionar a la escuela pública modelo de Sudamérica, como lo es, el omponente Instituto F.F. Bernasconi, declarado «Sitio de Interés Cultural», o de uno de los mejores hospitales de niños que hay como el Garrahan , el Muñiz o la Maternidad Sardá.

PSe podría ennumerar los museos, iglesias, ahondar en la historia forjadora de identidades que tiñen a la cultura, al deporte, alos lugares de encuentros: plazas o el mismísimo parque, monumentos, calles, personalidades, al conjunto de la comunidad, de antes, de ahora y de siempre y a lo que en definitiva provocan los condimentos de un barrio que contiene a miles de barrios, el de las calles asfaltadas o el de las empedradas o simplemente el de las calles de tierra, como signo de lo que fue,  perpetuado en el presente, para seguir siendo futuro de lo que algunos pocos  pretenden. (Fuente Portal La Oreja que Piensa)

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