UN PAISAJE CULTURAL EXCEPCIONAL

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Buenos Aires Sos (BAS).- (Por Antonio Elio Brailovsky).- Algunos profesionales consideramos que un sector de la Ciudad de Buenos Aires reúne las condiciones necesarias como para ser incluida por la UNESCO en la Lista del Patrimonio Mundial, en carácter de Paisaje Cultural.

La discusión sobre los posibles méritos de Buenos Aires tiene que ver con la evolución de lo que consideramos patrimonial. Al principio, lo valioso era solamente lo que había sido creado por los europeos en sus propios países (como el palacio de Versalles), lo que hicieron los europeos en las colonias de ultramar (como el centro colonial de Lima), o lo que se hizo recientemente, a imitación de modelos europeos (como Brasilia). Y, por supuesto, alguna cosa pintoresca de esas que existen en los países subdesarrollados, como el Taj Mahal.

Esto hace que al revisar la lista de bienes que son Patrimonio de la Humanidad tengamos un exceso de muestras europeas y una escasez de representaciones patrimoniales de países del Tercer Mundo. Por ejemplo, si bien la Convención del Patrimonio Mundial  exige que un bien sea único y excepcional para inscribirlo en la Lista, los franceses se las arreglaron para declarar como Patrimonio de la Humanidad a siete catedrales o iglesias góticas, que son:Chartres, Mont St. Michel, Amiens, Estrasbugro, Notre Dame de París,Reims y Bourges.

En cambio UNESCO casi no tiene representadas las ciudades latinoamericanas que se desarrollaron a fines del siglo XIX.

Se trata de poner en cuestión ese pensamiento eurocéntrico, para el cual sólo lo que produce las metrópolis es valioso.

Una mirada despojada de prejuicios puede hacernos valorar a Buenos Aires por lo que es, y no por mucho o poco que pueda parecerse a París.

*Buenos Aires es el punto de encuentro entre el Río de la Plata y la Pampa: es la única gran ciudad del mundo que se encuentra a orillas de un río del cual no puede verse la otra orilla.

La característica de paisaje marino, pero de agua dulce,tiene un carácter de excepción.

Al respecto, vale la pena superar ese lugar común que define a Buenos Aires como «la ciudad de espaldas al río». Se trata de una expresión de Le Corbusier, quien quedó muy molesto cuando nestra Municipalidad le rechazó el absurdo proyecto (formulado en 1939) de construir una serie de islas artificiales sobre el río para llevar allí la Bolsa de Comercio y la City bancaria.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Buenos Aires ha existido en función del río y su puerto ha marcado el ritmo de su vida a través de los siglos. Por algo sus habitantes se llaman a sí mismos porteños.

Sólo que esa relación con el río ha sido diferente de la que podría haber surgido de tener una avenida costanera tradicional , como ocurre en Montevido o Mar del Plata.

Buenos Aires tiene un intenso uso portuario de su ribera, pero además esa costa es un fuerte determinante de la identidad de los porteños.

En muchos sitios se recuerda que «los argentinos descienden de los barcos». Esa identidad diversa, resultante de la mezcla de innumerables identidades diferentes, tiene, también, una característica cultural única. A menudo pedimos a nuestros visitantes del exterior que revisen una guía telefónica de la ciudad y se asombran de la diversidad de orígenes de los apellidos. O los hacemos caminar por la calle Libertad, entre Tucumán y Córdoba: allí pueden ver, juntos, un teatro de tipo italiano, una sinagoga y un teatro de tipo español.

Esta heterogeneidad tiene mucho que ver con la enorme vitalidad cultural de la ciudad. ¿Somos capaces de ver lo que implica lo que tenemos delante de los ojos todos los días?.

*Buenos Aires es la única gran ciudad del mundo que tiene una costa móvil a lo largo del tiempo: Esto se vincula con un fenómeno geológico también excepcional, que es la enorme capacidad de sedimentación del Río de la Plata. Así, el río está continuamente creando nuevas islas junto a la costa, o ampliando su playa . La ciudad ha avanzado a lo largo de los siglos sobre ese espacio de oportunidad, creyendo «ganarle» al río las tierras que el propio río iba construyendo.

En las demás ciudades del mundo, la mirada del arqueólogo es vertical Necesitamos cavar para descubrir las diferentas etapas históricas de ese asentamiento. En Buenos Aires, en cambio, la mirada es horizontal. Las etapas históricas pueden verse por la distancia de las diferentes construcciones a la barranca del Río de la Plata correspondiente al momento de fundación de la ciudad. Que es, recordemos, la que nace en Parque Lezama y después toma Paseo Colón, Casa de Gobierno, Leandro N. Alem, Plaza San Martín, Libertador, Luis María Campos, etc. hasta terminar un poco más allá de la Catedral de San Isidro.

En esas tierras posteriores a la fundación de la ciudad, encontramos testimonios de diversos momentos de la historia de los últimos siglos. Allí vemos las ruinas de la antigua Aduana y su actual edificio, el viejo Puerto Madero, el Correo Central, el Ministerio de Defensa y el de Agricultura, las terminales ferroviarias de Retiro, las facultades de Derecho e Ingenieria de la UBA, Ciudad Universitaria, las grandes torres de Catalinas Norte, el nuevo Puerto Madero y la Reserva Ecológica.

Esa barranca puede llegar a ser la columna vertebral del espacio que se define como patrimonial.

*Buenos Aires es la única gran ciudad del mundo que tiene, a pocos metros de su centro histórico, ecosistemas semejantes a los que existían cuando se fundó la Ciudad. Basta con pensar a qué distancia de la catedral de Notre Dame o de la torre Eiffel pueden encontrarse ecosistemas semejantes a los que vieron los romanos cuando fundaron Lutetia, en la isla de la Cité. O a qué distancia de la plaza San Pedro hay ecosistemas semejantes a los que vieron Rómulo y Remo al fundar Roma.

La existencia de la Reserva Ecológica Costanera Sur adquiere, así, un nuevo sentido de excepcionalidad. No porque lo sea en sí misma. En realidad, es un humedal como pueden encontrarse muchos en otros sitios. Pero su relación con Buenos Aires la hace única y excepcional. Mucho más, cuando destacamos de que se trata de una reserva ecológica artificial, sin equivalentes en el mundo.

De este modo el paisaje porteño tiene características excepcionales que surgen de su relación peculiar con el Río de la Plata. Por eso, la postulación a la UNESCO toma como columna vertebral la relación entre la Ciudad y el río.

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