TANGUERAS OCULTAS DE LA CIUDAD

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Buenos Aires SOS.- 11 de diciembre de 2010.- (Por Marta Pizzo).- Está llamando a mi puerta.
Sin pedirme permiso, se mete en mi agonía, en mis sueños, en mis ganas, en mi melancolía.
Me mira de reojo y mete un guiño. Me chamuya, me incita.
Pasea su presente por el riel de mi historia. Me conmueve, me mueve, me grita, me provoca.
No pregunta, no finge, me agita en el retruco y yo… tengo mis cartas.
Pero resulta claro que el género me pesa; me dijeron que es “macho”; tanto tragar mandatos, resulta improcedente que me meta en sus filas…
Y la psicología de los que hicieron mala prensa, me prensa la sabiola y quiere hacer la suya: Que el Tango es masculino, singular, sustantivo, las más veces… pasado.
Se acepta el desafío. Se produce el reencuentro.
En la Ciudad Oculta , a plena luz del día, se teje alguna historia que hace girar la rueda.
Y las minas ocultas, en ocultas ciudades, de ocultas inclusiones, pintamos los colores que nos hacen palomas, mariposas veladas con rebelión de locas, como esas Madres grandes que nos dejó la Plaza.
Detrás de tanta mierda dibujando el presente, les daremos batalla las perlas invisibles!
Contaremos historias después de haber parido, de haber limpiado casas y preparado cenas.
Más allá de la escoba, la franela y las ollas, un cuaderno dormido nos prestará sus hojas, y el vuelo será en lápiz quien mostrará el camino.
Porque suena a mentira que los hombres no lloran, que el músculo domina y que hay que tener huevos.
Con el amor a cuestas, con la bronca del día, con la filosofía de haber cambiado cacas y aprendido las reglas, se huele en los andenes, en las calles mugrientas, en múltiples barriadas, que está sonando el río…
Se acepta el desafío de mostrar con las letras, con la hidalga herramienta que nos da la palabra, que el Tango nos incumbe.
Y manos a la obra pincelamos versos, y andaremos de fiesta por la doliente urbe, rebelando pasiones, acariciando esperas, denunciando terrores vestidos de cordero, piqueteando miserias.
Enamorando amores, tragando desengaños, cabalgando por nubes que juegan de ilusiones.
Aquí estamos señores, con el Tango en el Alma, para que el pentagrama se llene de sentidos, y vibren las milongas al compás mujeriego del cantar de las rosas.
Bienvenido a mi espera Tango, que te estaba esperando como un hada sedienta, como amante sin velo.

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