EUDEBA cumplió los 60 y se agrandó!

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En el marco de la celebración de su 60º aniversario, la Editorial Universitaria de Buenos Aires (Eudeba) inauguró su nueva librería central y la obra de puesta en valor del edificio donde funciona la entidad, en Rivadavia 1573 . El rector de la Universidad de Buenos Aires, Alberto Barbieri, colocó una placa conmemorativa de los 60 años de la editorial y realizó el tradicional corte de cintas en la inauguración. La superficie destinada a la librería histórica ha sido triplicado y alcanza ahora los 140 metros cuadrados.

La historia de EUDEBA empezó el 1 de mayo de 1958, cuando asumió como rector de la UBA Risieri Frondizi -hermano del presidente, Arturo-. En su primer discurso, anunció la creación de una editorial universitaria que sirviera como instrumento para la formación de los alumnos y la publicación de los trabajos de investigación de los profesores.Para desarrollar este proyecto inédito, el rector llamó a Arnaldo Orfila Reynal, gerente del Fondo de Cultura Económica en México, quien elaboró una serie de planes para la nueva editorial. Para dirigirla, entrevistó, entre otros, a un profesor de matemática: José Boris Spivacow.

«Más libros para más gente» fue la consigna de Spivacow, quien fue el gerente de EUDEBA desde junio del 58 hasta el 29 de julio de 1966, cuando los bastones largos del teniente general Juan Carlos Onganía, destrozaron el futuro de la Universidad. En esos ocho años, la editorial se había transformado en un boom. Las vueltas de la historia señalan que, apenas tres días antes, EUDEBA había lanzado en una Feria del Libro que se hizo en las Galerías Apolo de la Av. Corrientes, la Serie de los Contemporáneos en homenaje a los 150 años de la Independencia.

Antes, el 17 de mayo, toda la Universidad había festejado la impresión del ejemplar N 10 millones.Por entonces, el best-seller era el Martín Fierro, de José Hernández, ilustrado por Castagnino, con 215 mil ejemplares. Pero el fenómeno de ventas había empezado antes con la Serie del Siglo y Medio, que salió en 1960 para conmemorar la Revolución de Mayo. Se vendía en paquetes de 4 libros a precios muy baratos.

En mayo de 1963, se lanzó la colección Cuentistas y pintores, de artistas argentinos del siglo XX. Así, Antonio Berni ilustró El viento blanco de Juan C. Dávalos; Raúl Soldi se inspiró en El potrillo roano de Benito Lynch y Carlos Alonso en Los mensú de Horacio Quiroga.

En agosto de 1966, el directorio de EUDEBA presentó su renuncia, apoyado en una solicitada por la mayoría de los escritores argentinos. Spivacow se fue con su equipo y fundó el Centro Editor de América Latina. El profesor Jorge Luis Borges formó parte del nuevo directorio. En una entrevista publicada en 1983 por el diario Tiempo Argentino, dijo: Para las nuevas autoridades, EUDEBA era incendiaria, era marxista. No era nada de lo que se le impugnaba; era, simplemente, una editorial abierta a todo tipo de ideas.Después fue en picada: la conducción pasó de mano en mano -10 gerentes en 7 años-, las tiradas se redujeron y subieron los precios. Hasta que, en junio de 1973, el interventor de la UBA Rodolfo Puiggrós les ofreció al ensayista Arturo Jauretche y al periodista Rogelio García Lupo reflotar el perfil original de EUDEBA.Sin embargo, no duraron mucho en sus cargos. Presentamos la renuncia el 18 de setiembre de 1974. Después de la muerte de Perón nos planteamos que había que huir rápidamente, cuenta ahora García Lupo. Todos los días eran muy pesados. Las amenazas de bomba eran una rutina.Es que EUDEBA -explica- era un lugar muy codiciado: Se suponía que desde allí se podía formar opinión. Además tenía un buen mercado y una importante red de distribución en toda América latina.Otra colección famosaA pesar de las presiones, en 1973 la editorial publicó otra de sus famosas colecciones, la de Las Revoluciones. Era una efervescencia. Se vendía muy bien. La primera edición era de 20.000 ejemplares y a la semana siguiente, tiramos otros 20.000. Justamente, 7.983 libros de La revolución chilena, La revolución peruana y La revolución peronista, fueron algunos de los incluídos en el remito N 21.056 del 26 de febrero de 1977. Ese día, también empezaron su camino hacia la hoguera otros textos considerados peligrosos como Montoneros y caudillos en la historia argentina, Medicina del trabajo al servicio de los trabajadores, Regulación automática y servomecanismos y Glándula suprarrenal.

En 1984, el primer rector de la democracia, Francisco Delich, inició una demanda por apoderamiento de libros y calculó que los textos detenidos por el Ejército siete años antes fueron más de 1.250.000, a un costo de 150.000 dólares.Desde entonces, sólo un libro alcanzó el éxito de las viejas épocas. Fue el Informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) Nunca más, que se convirtió en el más vendido de los años 80.

 

 

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