ENRIQUE RAAB Y SU PASIÓN POR EL CINE

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Buenos Aires SOS.- 19 de julio de 2011.- Un gesto con algo de reparación posee la publicación de «Raab/Visconti», libro que adjunta un DVD con la copia del filme «La tierra tiembla», y que reúne la pasión por el cine del periodista Enrique Raab, secuestrado en 1977, con la película que había intentado exhibir infructuosamente en función privada durante 1976.

Coeditado por el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti y el sello Eudeba, el libro coordinado por Máximo Eseverri compila, entre otros materiales, el «Cuaderno Gente de Cine», preparado por Raab en forma de amplio reportaje a la labor cinematográfica del director italiano Luchino Visconti.

Paradójicamente, el libro junta dos proyectos truncos: el de Visconti -ya que «La tierra tiembla» fue originalmente pensada como segmento de una trilogía nunca realizada- y por otro lado una idea inconclusa de Raab: la de proyectar la cinta y debatirla con compañeros de militancia.

Eseverri, a cargo del prólogo del libro -y que en 2007 diera a conocer el libro «Enrique Raab: claves para una biografía crítica»-, señala otros proyectos truncos en la trayectoria del periodista, como la puesta de la obra «El mentiroso», de Goldoni: «Para la que llegó a preparar casi todo y canceló por diferencias con los dueños de la sala donde se realizaría».

MAYOR DIMENSION

«Lo mismo sucedió con la revista «El ciudadano» -agrega-, que abandonó antes del primer número por la persecución de la dictadura».

Se habla, además, de un largometraje que no llegó a filmar: «Creo que era uno de sus objetivos. Concretado su cortometraje «José», gracias a un premio del Instituto de Cine, habría confesado a sus amigos que ese trabajo era su «carta de presentación» para llegar al preciado largo».

En esa dirección, explica Eseverri, la revista «Tiempo de Cine» hablaba de él en 1964 como «Un «nuevo realizador» que prepara un largometraje con guión en coautoría con el dramaturgo Ricardo Halac. Raab gravitaba en el círculo de Torre Nilsson y Beatriz Guido; con ésta última habría compartido una lectura del guión, pero nunca llegó a armar la producción».

Nacido en Viena en 1932 y llegado a la Argentina con su familia escapando del infierno nazi, Raab militó en el Partido Revolucionario de los Trabajadores y en el Frente Gremial de Prensa, por lo que sufrió dos atentados de la Triple A y luego el secuestro y la desaparición.

Es así que este libro recupera una memoria. Eseverri distingue la biografía de Rabb del volumen que acaba de salir, ya que si en aquella daban testimonios los allegados al periodista como si se «encabalgaran de manera coral o tensionaran su figura», Raab/Visconti «es una obra más madura: con más planos, más dimensiones».

«Raab forma parte de un entramado más amplio -concibe-, en el que se entrelazan otras biografías, recuperaciones de ayer y de hoy, ideas y teorías, pasiones y obsesiones, anécdotas y documentos, el primer y el último Visconti, los pescadores sicilianos y los militantes argentinos, entre otros posibles cruces; ecos y lecturas de una época desaparecida».

AMANTE DEL CINE

Las pasiones de Raab -el cine, la pintura, la música, el teatro, la ópera- son consideradas por Eseverri como expresiones no excluyentes, sino: «Imbricadas, de un universo fascinante, el mundo contemporáneo, donde habitaban también la cultura popular o la política».

Conspicuo integrante de varios cine clubes, Raab escribe en los años 60 para diferentes medios del género -«Apuntes cinematográficos», «Talía»- aunque su trabajo más relevante será coordinar los materiales del décimo Cuaderno Gente de Cine publicado en 1961, dedicado a la filmografía de Visconti, especialmente a «La tierra tiembla».

Acaso el interés de Raab por proyectar esa película se debió a su identificación con el Visconti anifascista; tal vez haya pensado que el filme expresaba, en ese 76 fatídico, un punto alto en la conjunción de arte, verdad y crítica social.

«En 1976 «La tierra tiembla» -concuerda Eseverri- era una película que estaba lejos de la realidad local, del comunismo imperante y aún del rumbo artístico de un Visconti maduro. Sin embargo Raab pensó en la película antes y más que en ninguna otra; mi sensación es que lo acompañó siempre. El antifascismo y el amor por el cine, la ópera y el teatro caracterizaron tanto a Raab como a Visconti, desde distintos lugares».

La película, que narra la historia de un pescador de un puerto de Sicilia que se revela frente a unos revendedores que lucran con su trabajo, está considerada como una de las cumbres del neorrealismo italiano; con diálogos en dialecto siciliano y actores no profesionales, fue rodada en 1948 y su circulación y difusión fuera de Italia tropezó con numerosos contratiempos.

Hay que subrayar que Raab, quien trabajó en importantes medios de prensa -Primera Plana, Confirmado, Análisis, La Opinión, Siete Días- era un hombre de sólida formación cultural que hablaba cuatro idiomas y era considerado por sus pares como un periodista brillante; en los años de plomo fue el jefe de redacción de la revista política Nuevo Hombre.

Trabajaba justamente en el proyecto de otra publicación cuando fue secuestrado en su departamento de la calle Viamonte de Capital y -según testimonio de sobrevivientes- habría estado detenido en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).

El Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, erigido sobre la ex ESMA, no sólo proyectó en junio «La tierra tiembla», sino que lanzó este libro sobre un filme retaceado y la vida de un periodista lúcido, de convicciones firmes, que en tiempos oscuros no dejaba de analizar la relación entre el arte y la política.

 

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