EL PLATA: EL CINE QUE QUIERE SER MÁS

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Buenos Aires Sos.- Marzo 2010.- (Por Nicolás Sagaian).-En 1987, acorralado por los cambios culturales que lo perseguían de cerca, el tradicional cine de Mataderos cerró sus puertas. Luego, la misma Legislatura que lo consideró patrimonio edificado lo cedió para la construcción de un CGP barrial, destino que la lucha de los vecinos evitó. El gobierno de Mauricio Macri prometió convertir el edificio en un centro cultural. Promesa que aún permanece incumplida y que la misma lucha pugna para que se haga realidad.El tradicional edificio del cine El Plata constituye un símbolo de Mataderos. A tal punto que es un patrimonio histórico y cultural y un centro de “Interés Audiovisual”, según lo resolvió recientemente el Instituto Nacional de Cine y de Artes Audiovisuales (Incaa). Pero el gobierno de Mauricio Macri parece desconocer todo aquello. Es que desde hace un tiempo, esa ancestral mole de cemento, sin uso efectivo desde hace varios años, permanece en estado de abandono pese a la resistencia de los vecinos y las innumerables quejas que impulsaron la promesa de la Legislatura de construir allí un centro cultural. Un proyecto que continúa paralizado por la desidia de la administración de la Ciudad de Buenos Aires, que desde el 2005 se comprometió a reconstruir íntegramente el inmueble e instalar un teatro y dos salas de cine, pero que hasta ahora no cumplió. Por eso, los vecinos, con el aval de la Justicia, siguen en lucha con una meta fija y determinada: que el cine (re)abra definitivamente sus puertas y vuelva a ser nuevamente un punto neurálgico de la zona, tanto a nivel social como cultural.

La situación se muestra complicada. Si bien a fines del 2009 el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, se mostró atento a la causa, por el momento no ha tomado cartas en el asunto: “Sus intenciones han quedado simplemente en eso”, afirmó Carlos Montero, integrante de la agrupación vecinal de Mataderos. De todas maneras, la esperanza de lo vecinos está puesta en la posibilidad de que se concrete una reunión con el funcionario en los próximos días, con el objetivo de poner nuevamente a caminar el proyecto cultural. Aunque todavía eso está por verse.

En las últimas –únicas– tres ocasiones en las que los vecinos tuvieron la oportunidad de encontrarse con Lombardi, “su secretaria canceló las reuniones”, comentó Montero, uno de los tantos luchadores que pone el cuerpo día a día para que El Plata, tras poco más de dos décadas sin actividad artística, vuelva a funcionar.

Allá por 1987 fue cuando un día bastante gris el cine de la avenida Alberdi 5700 cerró sus grandes puertas. Atiborrado por el surgimiento de otros medios audiovisuales, como el video, y los cambios culturales, el cine no pudo resistir la competencia. En un primer momento, el edificio fue vendido a una cadena de electrodomésticos que prometió no demolerlo y cumplió. Después de la crisis, el depósito pasó a ser demasiado grande y otra vez se puso en venta. Los vaivenes en tal escenario de a poco fueron despertando la inquietud de los vecinos, que en 2004 juntaron miles de firmas para exigirle al gobierno de la Ciudad que evitara la pérdida de tal patrimonio histórico y lo comprara para realizar un centro cultural. Finalmente la idea prendió el 4 de diciembre de 2004, durante el mandato de Aníbal Ibarra, cuando la Legislatura aprobó la compra del inmueble por la Corporación Buenos Aires Sur que desembolsó casi 1.750.000 de pesos en la transacción. A partir de allí surgió la esperanza. Y los problemas se empezaron a suscitar, uno atrás de otro.

“Durante la gestión de Jorge Telerman el proyecto quedó prácticamente en la nada”, recuerda Montero. Pese a que en la Legislatura porteña existía –y existe– una escritura que declaraba al “inmueble como un proyecto destinado a la edificación de un centro cultural”, con el correr del tiempo el plan se fue difumando. Mucho más cuando llegó al poder el empresario Mauricio Macri, que –como recuerdan los vecinos– cuando realizó su campaña a jefe de gobierno se dio el lujo de dar un discurso y prometer la “apertura definitiva” de El Plata. En 2008, la promesa se desentrañaría como una mentira de la mano de la propuesta del legislador oficialista Cristian Ritondo de impulsar allí la construcción de la CGP9. La Legislatura lo aprobó, lo que le permitió al gobierno porteño demoler y tirar el techo y varias paredes de la edificación. Cabe aclarar que la decisión de la legislatura se da de frente con la declaración que el mismo cuerpo realizó sobre el edificio, al calificarlo como “Patrimonio Edificado”, lo que impide hasta cambiarle los colores del frente.

Como está a la vista, el abandono del edificio se desarrolló en el terreno la ilegalidad. Sin embargo los vecinos apelaron a la Justicia y en septiembre pasado la jueza Gabriela Seijas ordenó la paralización de las obras y falló a favor de “la cultura y el patrimonio histórico y arquitectónico” del edificio. Que día a día espera para ser refundado.

“A partir de esta resolución está todo dado como para que las cosas se empiecen a encaminarse”, consideró Montero. Con el apoyo del Incaa, la Asociación Argentina de Actores y la Casa del Teatro, entre otras instituciones, El Plata se entusiasma con volver a ser lo que era. Mucho más, tal vez. Porque de concretarse el atrasado proyecto del centro cultural, el edificio que ocupa una superficie de 975 metros cuadrados contará con una sala de conferencias, dos de cine (en el segundo piso) y una de teatro (en la planta baja); y además estará preparado para desarrollar varios tipos de talleres. Claro, ahora todo depende de lo que se disponga hacer el gobierno macrista, que por el momento mostró nulas intenciones de beneficiar a ese polo de la cultura.

Igualmente, los vecinos luchan. Esperan concretar para el próximo 25 de mayo, fecha del Bicentenario, la reproducción del algunos films que formarán parte de una jornada íntegramente audiovisual. Será una andanza más de todas las que ya suman en la pelea por recuperar ese espacio simbólico, el suyo. “Y también la posibilidad para abrir las puertas grandes del cine, no las chicas”, sostiene Montero. Como queda en evidencia, eso será a su vez una herramienta de presión para que el problema se mueva. Así la pelota la tendrá el gobierno porteño.

Mientras los vecinos esperan. Pero no de brazos cruzados. Cada semana insisten en la legislatura para que el proyecto sobre El Plata no se quede parado. “Porque sería un polo cultural muy importante para otros barrios Flores, Villa Soldati, Lugano, Lomas del Mirador o San Justo, y además estaríamos hablando de uno de los únicos cines que quedan a nivel barrial”, remarcó Montero. Los funcionarios deberían darse cuenta. Tienen una promesa incumplida. (Fuente:http://agencianan.blogspot.com)

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