DE MEMORIAS, OJOS, SECRETOS Y LOS TIEMPOS

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Buenos Aires Sos.- Marzo 2010.- (Por Guillermo Sosa).- Que no se busque en estas líneas la «crítica» profesional o el elogio rápido a la película de Juan José Campanella «El Secreto de sus Ojos».

 

 
En un mar de efectos (y no afectos) especiales, de memorias olvidadas, de films rapiditos y efectistas, en un mundo- el más grande y  el que se lleva en la más profunda intimidad de cada uno de nosotros, en todo ello y algunas cosas más ,la película de Campanella hace arder el pasado, el presente y el futuro con suavidad, con  toques de tiempos chinos.

Basada en el libro «La pregunta de sus ojos», de Eduardo Sacheri, quienes vieron  «El Secreto..» – en el cine, la compu o en los CD de reventa- se encontraron con una constante que subvierte la emoción. Donde el amor, la pasión, la memoria, la historia de la Argentina-Sangre-AAA-Dictadura, el escape, dentro de otros pequeños escapes y la búsqueda implacable de la justicia hacen jugar valores que hoy están en crísis en la sociedad.

¿Es un fenómeno casual que, directa o indirectamente, más de 10 millones de personas ya hayan visto el pase de magia entre los momentos que transcurren, los que ya pasaron y los que vendrán?

Ya es un fenómeno cultural de masas, ello no tiene discusión.

Tribunales, oficinas grises, estaciones de trenes, bares de cortados y pebetes a las apuradas, futbol, cancha, el interior del país o casas donde irrumpían los asesinos de noche y cobardemente cuando  iban a la  búsqueda de sus presas,(antes del golpe militar y durante el golpe) son parte de la escenografía que va y viene en la película.

Son lugares. Lugares donde la gente trabaja, planea, es bella o perversa. Hay vida y hay muerte.

Pero la memoria del horror, la búsqueda de la justicia ( o una venganza social, libertaria) es confrontada constantemente con los ojos.
Ojos de búsquedas, Ojos de sobreentendidos, Ojos de perversos, Ojos que explotan en en miradas que enmudecen el tiempo para decir: Te quiero, sin que una palabra vuele al aire.

¿Cuánto tiempo en las sociedades y las ciudades del apuro hay para mirarse a los ojos?
¿Cómo hace la memoria para recordarse con tanta basura mediática dando vueltas?

Los personajes de Darín y Soledad Villamil, hacen una apuesta al futuro.
En medio de tanto dolor, pérdida y mierda.

Existió y existirá un análisis de los «intelectuales críticos» de cine o de millones de humanos que la vieron. Todo respetable y saludable.

Y también estan los ojos que se miran, desnudan, se ingresan ,se reconocen ( con el tiempo de testigo) como los de  Benjamín Espósito e Irene Hastings ( los personajes de ficción) quienes al final del film plantan «su» futuro y apuestan a la pasión sobre la tierra. Con todos sus riesgos y osadías.

Ojos que hablan,
como las palabras.

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