La historia del chalecito Mueblería Díaz

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El impulsor de la obra fue Rafael Díaz, inmigrante español y fundador de Muebles Díaz, una de las mueblerías más importantes de Buenos Aires durante buena parte del siglo XX.

Díaz vivía en Banfield y decidió construir una casa en altura sobre el edificio donde funcionaba su negocio con un objetivo práctico: disponer de un espacio para almorzar y descansar durante la jornada laboral sin tener que regresar a su hogar. Nunca fue concebida como residencia permanente, sino como un refugio dentro del ritmo cotidiano del trabajo.

El diseño del chalet responde a un estilo normando, con techo de tejas, inspirado en las viviendas de Mar del Plata, ciudad con la que Díaz tenía un fuerte vínculo. El edificio comercial y la casa fueron levantados en simultáneo.

En los pisos inferiores funcionaba la mueblería, organizada como una gran tienda departamental: cada nivel exhibía distintos estilos de mobiliario y decoración. La actividad se sostuvo hasta 1985, cuando el negocio cerró definitivamente y el inmueble inició un proceso de reconversión hacia el uso de oficinas.

Con el paso del tiempo, los nueve pisos fueron alquilados por distintas empresas, mientras que el chalet quedó fuera del circuito comercial tradicional. A lo largo de las décadas, fue utilizado de manera esporádica, incluso como estudio fotográfico o comedor interno, pero sin perder su carácter original. Desde ese mismo espacio, Rafael Díaz impulsó una emisora radial vinculada a la mueblería, que con los años se transformaría en la actual Radio Rivadavia.

En 2014, el Chalet Díaz fue declarado Bien Integrante del Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, dentro de la categoría “Sitios o Lugares Históricos”, bajo el amparo de la Ley 1227. La protección alcanza exclusivamente a la vivienda ubicada en la terraza y establece que no pueden realizarse modificaciones estructurales sin autorización del área de Cultura, aunque sí se permiten tareas de mantenimiento y conservación. El resto del edificio no se encuentra alcanzado por esa declaración.

En los últimos años, la familia de Rafael Díaz impulsó distintas iniciativas para poner en valor el inmueble y generar recursos para su preservación. El chalet llegó a abrirse al público por primera vez y fue utilizado para actividades culturales y gastronómicas, además de encuentros privados. Ese esquema, sin embargo, ya no se encuentra vigente. En la actualidad, la vivienda está alquilada y se utiliza únicamente para reuniones privadas, situación que se mantendrá hasta que se concrete la venta.

La comercialización actual apunta a transferir el bloque completo y no por partes.

Cualquier iniciativa futura deberá respetar la condición patrimonial del chalet y adecuarse a las normas vigentes en materia de accesibilidad, seguridad y prevención de incendios.

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