SOBRE MITOS, REALIDADES Y CHANTADAS

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Buenos Aires Sos.- Febrero 2010.- (Por Esteban Vera).- Cine, su más reciente novela, presenta a un director cinematográfico enfocado en un guión sobre el entrecasa de Eva Perón durante el 17 de Octubre.  Lo que en los manuscritos del personaje prima es la caracterización de Evita como una mujer «dispuesta» a convertirse en la más importante de la historia argentina. «Me gusta pensar que tenía un deseo consciente de transformarse en un mito inmortal», admite el rosarino.

 

«Eva ha pasado por demasiadas falsificaciones: novelas, películas. biografías, obras de teatro, musicales…La idolatría partidaria o el desprecio gorila. La hojarasca peronista. El mito que oculta el mito».  Eso es lo que se plantea Sívori, un director de cine que acaba de cumplir 51 años y trata de escribir el guión de una película sobre la vida de Evita que transcurre la tarde del 17 de octubre de 1945, al tiempo que espía a una vecina, «la mujer de enfrente», de nombre Pina Bosch, una mujer de 43 años, traductura de alemán y bisexual.  En torno a la mirada que Sívori tiene de esas mujeres se articula Cine (Eterna Cadencia), la última novela de Juan Martini.  La historia transcurre en Palermo, más precisamente en la zona del Botánico, donde actualmente vive el escritor rosarino, en el quinto piso de un edificio antiguo sobre Santa Fé. El departamento de Martini tiene algunas coincidencias con los del voyeur Sívori y su observada: el living es una amplia sala rectangular, con mesas, sillones, televisor, computadora y equipo de música. «Se parece al departamento de Pina Bosch,¿no?», desliza el novelista de 65 años durante la charla con la Agencia NAN.

 

A Sívori no le interesa contar la vida de Eva ni su relación con Juan Domingo Perón, tampoco la épica del 17 de Octubre, sino narrar una charla de entrecasa entre Evita y la cantante Rita Molina – un personaje ficticio- horas antes de la liberación del ex presidente, mientras los trabajadores marchan hacía Plaza de Mayo.  En los diálogos del guión, se reitera que Eva «estaba dispuesta a convertirse en la mujer más importante de la historia argentina». «Los mitos, en general, se construyen en poco tiempo: el Che Guevara, James Dean, Marilyn Monroe y Carlos Gardel murieron muy jóvenes, y en un tiempo corto construyeron una figura magnética», comenta Martini.

 

–¡Por qué decidió que sea Eva Perón el personaje sobre el que escribe el protagonista de Cine?

–Siempre me llamó la atención el muy poco tiempo en el que Eva construyó una figura legendaria. En 1945, ella tenía 26 años y le iba bien con el radioteatro y con Perón, pero estaba lejos de ser la figura en la que se transformó en los siguientes siete años y hasta su muerte.  En poco tiempo, se convirtió en una leyenda.  Y me gusta pensar que tenía un deseo consciente de transformarse en un mito inmortal. Pero no es sólo su construcción lo que me interesa, porque también fue una mujer que se comprometió con los pobres.

 

–Sívori no es peronista y hasta fue acusado de «gorila», pero «a figura de Eva Perón le resulta una de las más sustantivas  del siglo XX». ¡Coincide?

–De Evita dicen que era resentida y caprichosa, y aunque fuese cierto, no me interesa, porque la verdad es que nadie hizo tanto por los pobres desde el poder político.  Eso es muy respetable. Aunque no soy peronista, no me gustan los gorilas que se ponen contra ella. Lo que termina prevaleciendo es lo que hizo por los excluidos. Y eso, más de 50 años después, la convierte en intocable para los pobres. Es diferente con Perón, dado que su figura fue controvertida, más polémica.

 

–En un diálogo del guión de Sívori, Eva le dice a una amiga que tiene miedo de que Perón no tenga «pelotas» para ponerse al frente de una revolución. ¿Para usted fue así?

–Es lo que Sívori piensa de Eva. De todas maneras, yo también pienso parecido. Me parece que ella estaba más decidida que Perón a hacer una revolución progresista. De hecho, el peronismo fue una revolución en el país. Pero también es cierto que como fenómeno político es uno de los problemas por los cuales la política argentina se divide en derecha y peronismo.  No hay una izquierda fuerte en la Argentina como en algunos países europeos o latinoamericanos, porque el peronismo es un fenómeno de masas tan fuerte que compromete al trabajador. Y esa polaridad derecha-peronismo es rara en el mundo, dificil de explicar. Eva tuvo un compromiso con un pueblo y trató de darle todo lo que pudo.  Lo hizo como una chica resentida, pero lo hizo. ¿Quién, después de Eva, se ocupó tanto de la gente que no tiene nada? Casi nadie, ni siquiera este gobierno que se dice peronista.

 

–En el libro, Eva dice que los oligarcas, curas y militares son el enemigo y que siempre van a estar en contra del país…

–Palabra más, palabra menos, eso se mantiene: en vez de oligarcas, hoy está el campo. Con los militares hubo un cambio por los juicios y el fin del servicio militar obligatorio, pero si pudieran, seguirían siendo las armas de la ley del mercado. Los curas hablan de solidaridad  y todos sabemos que viven como príncipes. Son pocos los que se comprometen con los pobres, que viven en las villas.  Ellos son una fuerza muy conservadora, reaccionaria y funcional a la derecha en todo el mundo.

 

–Usted dice que no es y nunca fue peronista, pero…

–Parezco ¿no? A lo mejor soy un  poquito peronista en lo que quiero reconocer. A falta de un  partico socialista al que pueda adherir, voto al peronismo para oponerme a la derecha. Al ser éste un  fenómeno de masas, los partidos de izquierda no pudieron desarrollarse como ocurrió en países europeos o latinoamericanos, donde cuentan con la adhesión de los trabajadores.

 

A lo largo de la trama, el autor reitera oraciones o párrafos. «A veces las repeticiones son idénticas, pero otras, hay cambios, correcciones, que agregan nueva información. Es decir, por un lado desliza más información y por el otro, sirve para acentuar la mirada permanente de Sívori» , explica Martini. Asimismo, en Cine es notorio como Martini apela a la referencialidad espacio-temporal dado por la mención de marcas y hábitos de consumo, los cuales denotan códigos culturales. «Dar marcas de época, sirven para construir a los personajes, hablan de una situación social y crean entornos», detalla el escritor, galardonado con la Beca Guggenheim en 1986 y el premio Municipal de Literatura en 1990, entre otras distinciones. Así, Martini describe  a través de sus personajes los consumos y hábitos culturales del porteño ilustrado con poder adquisitivo.

 

–Cuando Sívori se sienta a escribir el guión, se siente morficado por las ideas: él prefiere guiarse por «chispazos» que le permitan avanzar en la escritura. ¿Le ocurre lo mismo?

–Sí, el proceso es muy parecido. Por lo general, parto de una idea y comienzo a dar vueltas. Puede que tome notas, pero necesito un disparador, que casi siempre es una frase. En Cine se dió con la aparición de la mujer que se muda frente al departamento de Sívori. Esa es la matriz de la novela. Es decir, hay un proceso que es condensado por un chispazo. Faulkner decía que en las primeras frases de una novela está la novela completa. Yo creo lo mismo. Por eso necesito algunas palabras, una frase que permita desovillar la historia.

 

–La historia argentina, desde 1810 hasta la actualidad, es la de los «proyectos olvidados», como plantea Sivori?

´–En un chiste y está dicho irónicamente, tanto para los proyectos más chiquitos como para los más grandes. Pero sí, Argentina es un país de proyectos que se archivan.

 

–¿A qué cree que se debe?

–Argentina es un país un poco chanta. Y los argentinos somos a veces ilusos. Creemos que todo se puede hacer, nos entusiasmamos con ciertos proyectos, como publicar una revista literaria, y recién después pensamos de dónde sacar la guita.

(Fuente: Agencia NAN)

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