MUCHO MÁS QUE UNA CUESTIÓN DE MODA

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Buenos Aires SOS.- 30 de mayo de 2011.- ¿Cuántas veces uno revisa el placard para ver qué ponerse antes de ir a trabajar o salir a cenar? El ritual no pertenece exclusivamente al mundo femenino ya que hombres y mujeres prestan idéntica atención a cómo se visten diariamente. Pero la ropa representa mucho más que eso, y el Museo Nacional de la Historia del Traje, que funciona en el barrio de San Telmo desde 1972, da pruebas de eso, porque como asegura Bárbara Brizzi, su coordinadora, “a través de los cambios en la moda también se pueden identificar las transformaciones sociales del momento”.

Con más de 9 mil piezas entre trajes y accesorios, el museo inicia su recorrido cronológico en un pasillo que cuenta con las únicas réplicas que se exhiben en el museo (el resto son todos trajes originales) en el período que abarca desde la Conquista hasta principios del 1900. Valijas antiguas, fotos y retratos adornan esta sala que da comienzo al trayecto. Es el único espacio que recibe luz natural. En el resto de las salas, las ventanas están tapiadas, ya que la luz del sol afecta a las prendas. Pese a los recaudos tomados, los trajes exhibidos van rotando aproximadamente cada dos años. “Esto obedece a la necesidad de mantenerlos en buen estado”, aclara Brizzi.

La primera sala está dedicada a los trajes utilizados entre los años 1850 y 1915, y lo que se destaca fundamentalmente es la vestimenta femenina, porque según explica Brizzi, “es la que mayores cambios ha sufrido”. Allí sobresalen los vestidos muy armados, con largas colas y corsetes exageradamente apretados.

El cuarto siguiente corresponde a los años ´20. Es después de la Primer Guerra Mundial que la ropa comienza a cambiar y a tornarse más suelta: aparecen los vestidos charleston. A la hora de evaluar los criterios para preservar un traje como pieza del museo, Brizzi señala que atesoran “lo que haya sido una moda en un determinado momento”.

La tercera habitación muestra la escena de un casamiento: los trajes de los novios, el cortejo y algunos accesorios característicos. En este caso, el museo cuenta con varios vestidos de novia que van rotando cada determinado tiempo. La decisión se tomó luego de un reclamo de los visitantes, sobre todo mujeres, que suelen prestar bastante atención a los detalles de las novias de cada época.

Una mención aparte merece la colección que rinde homenaje al diseñador francés Christian Dior. Sus modelos, posteriores a la Segunda Guerra representaron la vuelta a la femineidad: cinturas ceñidas, polleras amplias y escotes más pronunciados. De los trajes que exhibe el museo, sólo uno corresponde a un Dior auténtico; el resto son de elaboración nacional pero basados en modelos del francés.

La ropa para hombres merece un cuarto especial ya que fueron pocos los cambios que se produjeron en la vestimenta masculina con el correr de los años. Las prendas siempre fueron más bien clásicas, sobre todo durante las décadas del ´50 y del ´60. Brizzi recuerda que muchas señoras reconocen en la exposición las chombas piqué y los trajes de vestir que sus maridos siguen utilizando actualmente. También se exhibe ropa relacionada con el deporte: las piezas que más llaman la atención de los visitantes masculinos son una remera original del Alumni, el primer equipo de fútbol profesional de la Argentina; y un pantalón de boxeo que perteneció a Oscar Casanovas, ganador de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Berlín (1936).

Llama también la atención la sala reservada para la ropa de los niños. Su característica principal es que tanto las prendas de las nenas como la de los varones es muy similar: todas tienen el famoso corte “marinerito”. Incluso hay una foto de un bebé con uno de los vestidos exhibidos, ambos donados por su auténtico propietario.

La última sala, finalmente, está dedicada a exposiciones temporarias que van cambiando año tras año. Hasta noviembre de 2011 puede verse la muestra “Exotismo”, que refleja la cultura de Oriente en Occidente, cuando lo exótico estuvo de moda.

El Museo Nacional de la Historia del Traje está ubicado en Chile 832 y se puede visitar de martes a domingo de 15 a 19. La entrada es gratuita. También se dictan cursos y talleres destinados a todas las edades.

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