MIRADOR MASSUE

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Buenos Aires SOS.- 29 de julio de 2011.-  En la esquina de Talcahuano y Tucumán se encuentra el edificio de estilo Art Nouveau proyectado por el arquitecto francés Alfredo Massue, inaugurado en 1909 y conocido por los porteños como el mirador Massue.

Si bien el gusto es muy personal, donde lo feo y lo lindo varía de acuerdo al individuo, hay que reconocer que este edificio no pasa desapercibido: es feo o lindo, no existe, en este caso, el término medio.

Uno puede estar cruzando la Plaza Lavalle ensimismado en sus pensamientos o salir apurado de los Tribunales, quizás por pura rutina o tal vez porque le dictaron sentencia y quiere zafar, o estar chamuyando a un lindo «gatito» a la salida del Petit Colón y ahi esta el edificio Costaguta.  Se impone.

Una primera impresión resulta algo feo, con ganas de ser feo.  Una cúpula antigua custodiada por un edificio vidriado.  Va más alla de toda lógica, es como ver volando a un elefante.

Como es un factor de distracción importante, uno lo mira de reojo, y quiere seguir con su rutina, pero algo en él lo detiene.  LLama la atención una torre que asoma en lo alto, probablemente una de las más lindas de la ciudad, y esta torre que en realidad es un mirador en forma de templete griego se destaca sobre un a cúpula de pizarra, ornamentada con rostros femeninos y seres mitológicos.

Todo tiene una explicación: este edificio, construido a principios del siglo XX fue vendido en 1989 , año en que se inicia su demolición para trasformarlo en un edificio de oficinas de 11 pisos. Solamente sobrevive el mirador y por detrás un edificio vidriado.

El arquitecto Miguel Jurado, editor del suplemento de arquitectura de Clarín en un artículo lo coloca en el puesto n° 1 entre los edificios más feos de Buenos Aires y lo justifica de este modo: «el más feo de los feos, el más cruento intento fallido de preservación patrimonial: el palacio Costaguta, en Talcahuano y Tucumán, una construcción neo art noveau que podría haber sido una curiosidad si se hubiera conservado como estaba. En su lugar, en los 80, se le aplicó una reforma que dejó en pie sólo la torre de la esquina y construyó un edificio vidriado a sus espaldas. Un desastre descomunal que se puede sufrir todos los días en Tribunales. Es como exhibir la cabeza del último rinoceronte de Sumatra en la pared de la Asociación Protectora de Animales. Para conservar de esa manera los nobles restos del viejo edificio, hubiera sido mejor un digno y respetuoso entierro.».  Y no le falta razón.

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